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LA EYACULACIÓN PRECOZ
La mayoría de hombres aquejados de eyaculación precoz explican las mismas
cosas. Todos sus primeros intentos heterosexuales tuvieron lugar aprisa y
corriendo. Una prostituta seguramente se felicitaría de tener un cliente
con prisas, puesto que ello le daba ocasión de acudir a otro cliente. El
muchacho que realiza el acto sexual en el asiento trasero de un coche, en
un descampado, es muy posible que lo haga precipitadamente por el temor de
ser visto. Una rápida eyaculación como objetivo muy apetecible puede
convertirse fácilmente en norma de vida después de unos cuantos episodios
de este género. Una vez establecida esta norma de rapidez, lo frecuente es
que se transforme en norma permanente. Afirman Masters y Johnson que las
circunstancias expuestas son la causa primordial de la eyaculación precoz
entre los adultos.
La eyaculación precoz se define como una incapacidad para retrasar la eyaculación
el tiempo suficiente para que la mujer, en un cincuenta por ciento de los
casos, experimente el orgasmo. Cuando la mujer no puede experimentar el
orgasmo por otros motivos, aparte de la eyaculación excesivamente rápida de
su compañero, no es válida esta definición. Hay otros terapeutas que
definen la eyaculación precoz como la incapacidad para retrasar la
eyaculación más de treinta segundos una vez introducido el pene en la
vagina. La definición dada por la Fundación para el tratamiento de la eyaculación
precoz pasa por alto la duración que pueda tener este período previo de
tiempo y considera, en cambio, la satisfacción de ambos cónyuges como
criterio primordial.
En cualquier caso, la eyaculación precoz constituye la disfunción sexual
más corriente entre los hombres, y Masters y Johnson consideran que hay
millones de hombres que, junto con sus esposas, sufren las consecuencias de
este trastorno.
Una de las grandes dificultades que presenta este esquema de liberación
sexual es que no da ningún valor a la satisfacción sexual de la mujer; está
orientado hacia la satisfacción del hombre únicamente. Una vez y otra se
repite en Human Sexual Inadequacy que hay que dar para recibir. Muchos
hombres que eyaculan sin satisfacer a su compañera piensan que el placer
sexual es una prerrogativa del macho. No se dan cuenta de que el placer
sexual que supone proporcionado reporta enormes beneficios para la relación
conjunta de la pareja.
Human Sexual Inadequacy demuestra que existe una correlación directa entre
el nivel cultural de un hombre y su preocupación por satisfacer a su
esposa. Los hombres cuyo nivel cultural está por debajo de la enseñanza
media rara vez se quejan de padecer eyaculación precoz, aunque posiblemente
se quejen sus esposas. Muchos de estos hombres miran a sus mujeres
simplemente como receptáculos sexuales, receptáculos que no pueden ni deben
expresar una capacidad sexual propia. Los hombres cuyo nivel cultural es
más elevado al igual que su complejidad mental, consideran que su
masculinidad se ve amenazada si no consigue satisfacer a la mujer.
Cuando un hombre eyacula precozmente de una manera sistemática, puede
predecirse cuál va a ser la situación de su matrimonio. Al principio,
cuando los recién casados descubren que el marido no puede retrasar la
eyaculación, se consuelan amorosamente uno al otro asegurándose mutuamente
que la situación variará así que se hayan habituado a la nueva situación
que supone el matrimonio. Hay hombres que acaban por saber controlarse,
pero existen millones que no lo consiguen.
Cuando el problema persiste, la actitud de la esposa comienza a variar.
Empieza a pensar que su marido tiene la desconsideración de servirse de
ella, que no se preocupa más que de sí mismo y que no tiene en cuenta las
necesidades que ella pueda tener. Cada vez que realizan el acto sexual, el
marido eyacula con tal rapidez que no le da oportunidad de llegar al
clímax. Cuando ha habido previamente una cierta actividad estimuladora, la
mujer se queda sin medio ninguno para liberarse y con gran cantidad de
resentimiento acumulada .
El hombre aquejado de eyaculación precoz trata incansablemente, tanto en lo
psicológico como en lo físico, de interponer algo que precipite el final.
Los recursos de tipo cerebral consistentes en contar hacia atrás de uno a
cien, pensar en un problema de tipo financiero o recordar el viaje que se
hizo durante las vacaciones son estratagemas corrientes a las que se
recurre al principio. Cuando fracasan estas técnicas, el hombre se
concentra en la contracción del esfínter del ano, en pellizcarse, en
tirarse de los pelos. Es corriente que se utilicen diversas cremas y
lociones para anestesiar el pene e impedir la eyaculación. Hay hombres que
consiguen retrasar la eyaculación algún tiempo sirviéndose de estos
procedimientos. Con todo, el resultado final no es satisfactorio, porque la
distracción impide que el hombre se entregue totalmente a la experiencia
sexual que se está desarrollando. No puede disfrutar del acto sexual de una
manera libre de prejuicios, apasionada. Su compañera advierte su
distanciamiento, su sujeción, con lo que el placer queda disminuido.
Los hechos corrientes hacen que, al cabo de unos cuantos años, el marido y
la mujer se retiren en parte de los deberes del matrimonio porque el hombre
pone en duda su masculinidad y la mujer pierde la confianza en sí misma
como mujer. A medida que el hombre va sintiéndose cada vez más humilIado
ante su fracaso de satisfacer a su mujer, va perdiendo su capacidad de
erección. Un matrimonio en aparente calma, pero hostil en el fondo, en el
que no está presente la sexualidad, puede durar, pero muchos hay que acaban
en divorcio.
Hay muchos hombres con eyaculación precoz que parecen incapaces de pensar
en las necesidades que pueda tener su esposa. Masters y Johnson han llegado
a la conclusión de que la mayoría de estos hombres son egoístas y que no se
tienen por amantes ineptos. Hay muchos que echan la culpa a sus esposas,
tachándolas de poco temperamentales. Ni por un momento se les ocurre pensar
que son ellos los que no están a la altura. En realidad, a esta clase de
hombres, sobre todo a los que tienen más años, no se les debe culpar del
todo, puesto que el concepto de que la mujer tiene también derecho al
placer sexual es relativamente reciente en nuestra cultura.
Uno de los más importantes capítulos de Human Sexual Inadequacy es el
dedicado a la eyaculación precoz. Cualquiera que se interese por este
problema deberá leer minuciosamente el texto original de Masters y Johnson,
puesto que allí se ofrece con todo detalle la técnica eminentemente
efectiva para conseguir el control eyaculatorio. La importancia de esta
técnica única es inconmensurable. Hay millones de hombres que, gracias a
ella, podrán satisfacer plenamente a sus esposas, enriquecer su propia vida
sexual y evitar los problemas que surgen en el matrimonio expuestos en
páginas anteriores. Esta técnica, sin embargo, no es una panacea a la que
uno pueda recurrir sin ayuda de nadie. Hay muchos hombres con eyaculación
precoz que no tienen una auténtica comunicación con sus esposas y que, en
realidad, necesitan de un terapeuta para establecer esta comunicación antes
de que puedan advertir realmente el problema. Es probable que muchos de
ellos ni siquiera pongan a prueba el método de Masters y Johnson, por no
estar dispuestos a admitir que están enfrentados a un problema ni tampoco
querer arriesgarse a correr el riesgo que supone resolverlo.
Las que inician el tratamiento para corregir la eyaculación precoz de sus
maridos suelen ser las esposas de estos hombres, generalmente al cabo de
muchos años de matrimonio, cuando los hijos son ya mayores. Durante los
años que la mujer está absorbida por el
nacimiento de sus hijos, sus energías físicas y psíquicas se canalizan
hacia las necesidades de sus familiares. Más tarde, tienen la impresión de
quedar un poco al margen. Es entonces cuando buscan ayuda e insisten en que
sus maridos la busquen también. En ocasiones, se lanzan también a aventuras
extramatrimoniales: heterosexuales, homosexuales o las dos cosas a la vez.
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El
tratamiento
El primer paso que corresponde dar en el tratamiento que se ofrece en la
Fundación es asegurar a la pareja que el problema de la eyaculación precoz
tiene solución. Es importante que el paciente confíe en sí mismo. La esposa
debe tener en cuenta que el marido puede tener ciertos temores ante la
perspectiva de someterse a un tratamiento que, a lo mejor, no es eficaz,
por lo que deberá mostrarse comprensiva.
Por lo general, cuando la eyaculación precoz aparece como problema, la
pareja adopta la técnica de no tocar los genitales del hombre. A veces es
el propio médico u otro consejero sexual quien dice a la pareja que hay que
proceder de este modo. Esta técnica abstencionista no sólo es un fracaso en
sí, sino que además priva a la mujer del placer de este contacto y al
hombre del placer de ser acariciado. Masters y Johnson utilizan una técnica
«táctil» que permite al hombre adquirir un control y deja a la pareja en
libertad de acariciarse mutuamente sin tener que obedecer el tema de
«prohibido tocarse».
1. El enfoque genital directo fue tratado por vez primera por James H.
Durante los primeros días del tratamiento, el marido y la esposa han
practicado la técnica de los focos sensoriales (véase capítulo 8). En el
quinto o sexto día de tratamiento los coterapeutas explican a la pareja
cómo iniciar la técnica específica para el control de la eyaculación en el
curso de sus prácticas en casa. Se explica a la mujer que deberá sentarse
en la cama, apoyándose cómodamente en una almohada recostada en la
cabecera. El hombre se situará tendido sobre la espalda, frente a ella y
con el cuerpo colocado entre las piernas de la mujer y las plantas de los
pies apoyadas sobre la cama, junto a la parte exterior de los muslos de
ella, según indica la figura 4. Masters y Johnson llaman a esta postura de
«aprendizaje del control eyaculatorio». La mujer, acariciando los genitales
del hombre, estimula la erección.
Tan pronto como el marido llega a la erección completa, la esposa utiliza
la maniobra llamada «.la técnica de la presión». Los pacientes de Masters y
Johnson han conseguido sorprendentes resultados con esta técnica. La mujer
sujeta el pene entre el dedo pulgar y los dos dedos siguientes de la misma
mano. El pulgar debe situarse sobre el frenillo (parte inferior del pene,
exactamente en el punto donde comienza la cabeza del pene) en tanto que los
dos dedos se colocan en el lado opuesto al pulgar, uno a cada lado del
borde que separa el glande del resto del miembro viril. La mujer entonces
ejerce una presión con los dedos que .prolonga de tres a cuatro segundos.
Esta presión hace que el hombre sienta desaparecer la inminencia de la
eyaculación, llegando incluso a perder parte de la erección; no se sabe con
exactitud por qué motivo se produce este resultado.
Pasados de quince a treinta segundos, la esposa vuelve a acariciar a su
compañero hasta conseguir la total erección del pene, momento en que
utiliza de nuevo la técnica de la presión a fin de evitar la eyaculación.
Gracias a la repetición de este procedimiento, es fácil que pueda
prolongarse de quince a veinte minutos este juego sin que se produzca la
eyaculación ..
Los terapeutas deben asegurarse de que la esposa entiende perfectamente
dónde debe colocar los dedos. Para ello se sirven de dibujos y reproducciones
plásticas que aclaran a los pacientes las particularidades anatómicas. Esta
técnica de la presión puede utilizarse de tres a cuatro veces durante las
primeras sesiones de aprendizaje de la misma. Esta práctica no está pla-
neada para llegar a la eyaculación sino únicamente para acostumbrar al
hombre a someterse a esta técnica. Aun siendo bastante acusada, esta
presión no lastima el pene en estado de erección.
La rápida efectividad de este tratamiento brinda a la pareja una confianza
inmediata y abre una comunicación física y verbal que anteriormente había
estado bloqueada. Por lo general, al cabo de dos o tres días de iniciada la
técnica de la presión, en el día cinco o seis del tratamiento, la pareja ha
aprendido perfectamente la técnica. Para aquellos que no conocen el
problema de la eyaculación precoz, resulta difícil apreciar la satisfacción
que proporciona este resultado a marido y mujer.
Una vez dominado parcialmente el control de que hablábamos, el paso
siguiente que corresponde dar a los cónyuges consiste en que el marido
introduzca el pene en la vagina, aunque sin vaivén. El hombre se tiende
sobre la espalda y la mujer monta a horcajadas sobre él en la postura que
se muestra en la figura S. Una vez practicada dos o tres veces la técnica de
la presión, la esposa introduce el pene en la vagina. Permanece inmóvil
para que el marido vaya acostumbrándose a la nueva sensación de mantener el
pene en la vagina de la mujer sin la necesidad inminente de eyacular. Antes
de someterse al tratamiento, el procedimiento normalmente utilizado por las
parejas con eyaculación precoz consiste en que el marido estimule a la
esposa hasta casi el orgasmo y, en este momento, introduzca el pene en la
vagina. La mujer, excitada, se moverá entonces frenéticamente para llegar
al orgasmo antes de que el hombre eyacule, pero su excitación no tendrá
otro efecto que provocar la inmediata eyaculación del hombre. Con esta
técnica, la represión de la mujer permite que el hombre controle la
eyaculación.
Si el hombre advierte que está a punto de eyacular, la mujer no hace sino
levantar el cuerpo y repetir la técnica de la presión; al cabo de un
momento, volverá a introducir el pene en la vagina.
Pasados unos pocos días de práctica de la técnica de la presión, se
instruye al marido para que inicie unos movimientos, aunque sólo los
necesarios para mantener la erección. El marido y la mujer descubren que
pueden permanecer en la postura descrita de quince a veinte minutos antes
de llegar a la eyaculación. El hecho de que sean ellos quienes resuelvan el
problema, da a los cónyuges una gran confianza en sí mismos. La esposa, a
menudo por vez primera en su vida, tiene ocasión de pensar y sentir de
manera sexual. Muchas de estas mujeres, que nunca habían experimentado
el orgasmo porque sus maridos eyaculaban con rapidez excesiva, responden
ahora plenamente y son capaces de llegar al clímax.
Tan pronto como aumenta el control, se pide a la pareja que pase de
realizar el acto sexual en la postura de la mujer en la parte superior a la
postura lateral. Deberán hacerse algunos «ensayos» antes de tratar de
variar de postura durante el acto sexual. Partiendo de la postura en que la
mujer se encuentra en la parte superior (fig. 5), la esposa se reclina
hacia adelante sobre el cuerpo del hombre al mismo tiempo que extiende una
pierna hacia atrás y que el hombre dobla la rodilla situada al mismo lado
de la cama, manteniéndose tendido igual que estaba. Entonces la mujer
desplaza ligeramente el tronco hacia el lado de la rodilla doblada del hombre,
según muestra la figura 6. La mujer puede tener ambas rodillas en contacto
con la cama a fin de impulsar sus movimientos. Los dos cónyuges pueden
moverse libremente y disponer de una mano libre para la manipulación. El
pequeño esfuerzo que supone aprender esta postura compensa con creces
porque permite una máxima libertad para la experimentación y brinda el
máximo control posible de la eyaculación. Una vez las parejas han probado
la postura lateral, dicen Masters y Johnson que la eligen en un setenta y
cinco por ciento de los casos al realizar el acto sexual. La postura del
hombre colocado en la parte superior es la más difícil para lograr el
control de la eyaculación.
Los terapeutas explican a los pacientes que, una vez en su casa, deben
practicar la técnica de la presión por lo menos una vez por semana durante
los primeros meses y, de quince a veinte minutos, en un momento cualquiera
del período menstrual de la mujer. Les dicen igualmente que pueden
practicar otras formas de actividad sexual según tengan normalmente por
costum bre. Por lo general, se tarda de seis a dos meses antes de llegar a
un pleno control de la eyaculación.
Se aconseja también a la pareja que confíe en la técnica de la presión
siempre que se haya producido una separación de los cónyuges por una
circunstancia cualquiera y la tensión sexual sea intensa. Otra posibilidad
contra la que los terapeutas ponen en guardia a los pacientes es la de que
puede producirse un período de impotencia transitoria al regresar a casa y
terminar el tratamiento en la Fundación, debido principalmente a que el
éxito recién cosechado conduce a un exceso que se aparta de la normalidad.
El hombre no debe excederse en sus demandas por encima del nivel que marca
su actividad sexual normal.
Masters y Johnson subrayan que un hombre aquejado de eyaculación prematura
no podrá superar el problema por medio de la técnica de la presión si la
practica solo. Podrá retrasar la eyaculación cuando esté solo pero, en sus
actividades con su pareja, volverá a tropezar con su habitual problema.
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¿Qué es solucionar la eyaculación precoz y cómo se hace?
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Ahora nos resta
considerar qué es solucionar la eyacula ción precoz. Para ello lo
fundamental es que el varón aprenda un razonable control voluntario de su
reflejo eyaculatorio; este aprendizaje puede lograrlo solo o con la ayuda
de un terapeuta sexual experimentado. Es más fácil de esta última manera,
porque un terapeuta conoce las dificultades -resistencias- que los
portadores de este síntoma oponen a su resolución.
Accederá a este logro luego de realizar una etapa de ejercicios
estructurados que le enseñarán a percibir las señales que su propio cuerpo
le envía, y que le avisan que se acerca el momento de la eyaculación.
El segundo aspecto que aprenderá será a mantenerse en un elevado estado de
excitación sin necesidad de eyacular. La regulación de los estímulos
eróticos que recibe, en especial en su pene, será el camino para cumplir
con este propósito.
En la medida en que cumple el programa terapéutico, por movimiento
dialéctico de ida y vuelta el consultante visualizará y vivenciará con sus
avances Y retrocesos la paulatina resolución de su síntoma.
Con el tratamiento propuesto, por un lado se re define elsíntoma -no es una
enfermedad sino la carencia de una habilidad que puede adquirirse-; por el
otro, se comienza a generar confianza y tranquilidad en el consultante
cuando éste empieza a dar los primeros pasos para la obtención de control
sobre lo que antes era totalmente ajeno a su voluntad .
. Finalmente el control sobre sí mismo -sobre su reflejo eyaculatorio- y la
nueva situación ante la mujer terminarán de darle la confiabilidad
suficiepte para poder acceder sin tensióna la escena sexual.
De hecho, esta nueva postura tornará placentera la relación sexual, que ya
no será vivida como un examen sino que se convertirá en lúdica y gozosa.
La finalización del tratamiento, con la concienciación que produce la
habilidad adquirida, le demostrarán que lo que estaba detrás de su
eyaculación precoz no era una enfermedad. Sólo se trataba de actitudes,
creencias, inhabilidades, miedos, ansiedad y mal aprendizaje.
El eje del control eyaculatorio será la adquisición, durante el tratamiento
sexológico, de un método que le permitirá aprender a escuchar a su cuerpo a
través de las señales que éste envíe cuando esté altamente excitado.
Por último, aprenderá a manejar esa excitación para mantenerse en un nivel
adecuado de intensidad, que desde ahora le permitirá continuar con el coito
sin necesidad de eyacular.
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Quince
años de experiencia clinica
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En nuestra experiencia de 15 años de sexólogos clínicos hemos
resumido las causas de la eyaculación precoz de la siguiente manera:
a) Ausencia de control voluntario sobre el reflejo eyaculatorio.
b) Disminución de las percepciones placenteras del orgasmo.
c) Les sucede siempre o casi siempre, y con todas o casi todas sus
compañeras.
d) La ansiedad es el acompañante permanente de las personas que padecen
este síntoma.
e) La eyaculación sucede generalmente al introducir o intentar introducir
el pene en la vagina, o a los pocos segundos.
f) Estas personas obtienen u obtuvieron en el pasado mucho mejor control de
la eyaculación con autoestimulación o durante el juego previo al coito.
g) Relatan disminución o ausencia de la percepción de las sensaciones
eróticas una vez que se sienten sexualmente excitados.
La problemática o etiología orgánica es rarísima o ausente cuando es un
problema primario. (Lo padecen desde el comienzo .de su vida sexual.)
Cuando es secundaria (en personas que antes de la consulta no padecieron
eyaculación precoz) puede encontrarse como primer síntoma de disfunciones
erectivas de origen orgánico en proceso de compensación. Esto ocurre cuando
aún no se desarrolló totalmente el problema orgánico de la impotencia y el
organismo trata de lograr su fin último, que es eyacular para asegurar la
reproducción de la especie.
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Tratamientos para España y Sudamérica
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eyaculacion
precos , yaculacion ; precos eyaculasion : eyaculacion precoz ; falta de
ereccion : disfuncion erectil ; eyaculacion precoz ; falta de ereccion :
disfuncion erectil ; impotencia . sexologo ; sexologos ; impotencia .
sexologo ; sexologos ; eyaculacion precoz ; falta de ereccion : disfuncion
erectil ; impotencia .sexologo ; sexologos ;la eyaculacion precoz(
eyaculacion precoz ; falta de ereccion : disfuncion erectil ; impotencia
.sexologo ; sexologos ; impotencia .sexologo ; sexologos : andrologo ,
andrologos : urologo ; urologos
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Ansiedad y mal aprendizaje versus otros factores
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Las causas reales de la eyaculación precoz son básicamente
dos; ansiedad y mal aprendizaje. Ambas interactúan y se refuerzan
mutuamente.
Sin embargo, la concurrencia de factores que inciden en esta problemática
abarcan un amplio espectro. Distintos autor res asignan a cada uno de ellos
carácter suficiente como para producirla.
Por esta razón pasaremos lista a aquellos que con más frecuencia son
considerados como posibles causas de la eyacula ción precoz. Hemos
verificado, en una considerable parte de los varones tratados, la
existencia de varios de ellos a la vez, reforzándose entre sí.
La forma en que se desarrolla la primera relación sexual, ya sea por falta
de experiencia, por ansiedad, miedo, incomodi~ dad o simplemente por
desconocimiento, según algunos autores, es la causa principal de que se
produzca una rápida res puesta eyaculatoria. El varón que al término de su
iniciación sexual piensa que se "comportó mal", no tiene en
cuenta que se trata de una primera experiencia para la cual no ha realizado
todavía ningún aprendizaje.
Su ansiedad por el desempeño le hace olvidar que está recorriendo un camino
donde -como en cualquier otro proceso de aprendizaje- el ensayo, el error y
el acierto son requisitos necesanos.
Luego, en la consulta, al recordar su primera experiencia sexual, algunos
de estos varones refieren que aunque ellos mis mos no habían juzgado su
actuación, se sintieron tocados en su autoestima porque la mujer con quien
estaban les formuló o creyó que les podría formular algún comentario
desvalorizador respecto de su desempeño.
Cuando se produce la segunda relación sexual, ese hombre intenta una
especie de "revancha", y la va a buscar con insegu-
ridad por el recuerdo de su experiencia anterior. De este modo se refuerza
su ansiedad original y, por temor al mal desempe ño, nuevamente tiene una
rápida respuesta sexual. La placen tera y distendida situación sexual que
debiera ser se transfor ma en exigente y es vivida como un examen a
cumplir. Este es un modo de cómo se puede instalar la eyaculación precoz.
Otros autores explican que el varón intenta manejar la ansiedad que le
despierta la sexualidad levantando defensas contra la percepción de las
sensaciones eróticas intensas que
preceden al orgasmo.
La consecuencia es que no percibe las señales que anuncian
la inevitabilidad de la eyaculación, y se produce una descarga
involuntaria.
Esta inhibición perceptiva no tiene como causa un factor
único, sino que difiere de un varón a otro y según distintos
autores.
Los traumas sufridos en la primera infancia durante la
fase edípica del desarrollo serían, para otros profesionales, los
encargados de provocar hostilidad inconsciente hacia las mu-
jeres.
Otros autores manifiestan que las primeras experiencias se
realizaron de forma traumática: rápido, como suelen urgir las prostitutas,
o con una chica en la casa de sus padres y con miedo a que ellos los
sorprendan.
Para otros sexólogos, haber tenido las primeras experien cias en la parte
trasera de un automóvil, incómodo y con miedo a ser descubierto, es la
causl! de forjar un patrón de respuesta involuntario e inadecuado en el
reflejo orgásmico.
El vínculo que se establece en la pareja y un sistema conyu gal insegurd
son el motivo, según otros terapeutas centrados en el sistema marital, de
que en el varón se engendre hostilidad y
miedo a ser rechazado.
De esta forma, cuando la relación se expresa en términos
sexuales, aquellas fantasías -o pensamientos concretos- de
miedo a no ser aceptado se expresan en una involuntaria descarga
eyaculatoria.
El exceso o la falta de preocupación por el goce de la mujer también
estarían en el origen de la inhibición de la percepción de las señales
propioceptivas del reflejo eyaculador.
Un exceso de preocupación por el goce deja mujer -que lle va al hombre a
desatender lo que le está sucediendo a él- o , tener desinterés por ese
goce pueden iniciar el establecimiento
de un patrón de descarga rápida en la eyaculación.
Esta situación puede producirse por no tener en cuenta que "para
alcanzar el orgasmo las mujeres necesitan un tiempo propio, a veces más
largo que el requerido por los hombres.'
Todas estas posturas de diferentes sexólogos refuerzan la 'teoría de que el
mal aprendizaje y su consecuencia, la ansie dad, están en el origen del
descontrol involuntario del reflejo eyaculador.
Por nuestra parte, y de acuerdo con la experiencia que nos dejaron los
miles de varones tratados, podemos afirmar que el listado de situaciones de
mal aprendizaje no se agota en los enunciados antriormente, ya que su
cantidad y diversidad son tantas como hombres y mujeres pueden existir en
situación coital.
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